La batalla entre el gigante azteca y los conquistadores

Los gigantes se mencionan en todo el mundo, no sólo en las culturas occidentales. Mientras antiguos gigantes como Og, Goliat y Nephilim tienen una mayor notoriedad, hay varios documentos que representan a gigantes quienes respiraron, lucharon y murieron en América Central y del Sur.

Uno de estos documentos es el Codex Ríos, también llamado Códice Vaticano A. Es la traducción italiana de un manuscrito más antiguo escrito durante la época colonial española. El códice ofrece una ilustración interesante de los guerreros aztecas sometiendo y matando a un gigante. El texto adyacente a la ilustración nos dice que el nombre del gigante fue Quinametzin, que significa «Uno de los Antiguos».

Cuando llegaron los conquistadores españoles, se encontraron con más que simples leyendas. Algunos de ellos fueron recibidos por gigantes reales.

Los relatos aztecas de la invasión española traducidos por Miguel León-Portilla en su libro, The Broken Spears, cuentan la historia del gigantesco héroe azteca Tzilacatzin. Mientras los conquistadores intentaban una toma hostil de Tenochtitlán, fueron rápidamente despedidos por la intervención de Tzilacatzin. El gigante los mantuvo a raya lanzando grandes piedras arrancadas de la pared de la ciudad. Huelga dice que esta hazaña supera la capacidad de los seres humanos regulares.

Según el texto, el gigante era un gran capitán conocido por su valentía y fuerza. Naturalmente, los Conquistadores lo convirtieron en su enemigo número uno. Aunque no pudieron conquistar la ciudad ese día, finalmente cayó y es probable que Tzilacatzin también cayera con ella.

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