Relato Ufologico:Instituto Reptiliano Segunda Parte.

Pero en realidad cuando llegué nada había cambiado, incluso ahora habían más compañeros que eran ese tipo de reptiles, lo que yo no llegaba a entender era por que podía verlos pensando algo más me di cuenta, que podía verlos desde que aquella niña me dio aquella piedra, tendría algún tipo de poder que hiciera que aquel que la posellera podía ver cosas que otros no.

Una vez en clase y con la cabeza en otra parte llegó el director a la clase pidiendo que me ausentara para poder hablar con él, yo temerosa en principio no quise pero no quise negarme ya que seguramente se pudieran dar cuenta de todo.

Así que hice caso y lo acompañe me llevó a una sala que tenía una camilla y cuatro o cinco reptilianos, que imagino serían maestros de aquel colegio dos de ellos me cogieron violentamente y querían ponerme en la camilla, cosa que yo no quería ya que presentí que no era bueno lo que querían hacerme viendo que a mi compañero lo habían de alguna manera, convertido en un reptil.

De pronto aquella piedra, que me habían dado y llevaba en el bolsillo empezó a brillar deseaba con todas mis fuerzas no estar allí totalmente horrorizada, cerré los ojos de pronto aquellos reptilianos, se quedaron totalmente congelados y volvió a aparecer aquella niña, diciéndome que aquella piedra tenía unos poderes extraordinarios, que solo tenía que apretarla muy fuerte en su mano, y pensar que era lo que quería, para que se hiciera realidad, de pronto todo volvió a la normalidad y aquellos reptilianos rápidamente me pusieron sobre la camilla cogi la piedra que llevaba en el bolsillo, y desee no estar allí

De pronto me desperté sobre la cama, de mi habitación abrí los ojos y me di cuenta de que era el primer día de instituto.

No era posible aquella piedra me había llevado hasta ese primer día, por un minuto pensé que podría haber sido un sueño pero no aquella piedra estaba en mi bolsillo.

Ahora sentada sobre mi cama pienso en cómo salvar a mi amigo que al día siguiente de alguna manera lo convertirían en un reptiliano y no solo a mi amigo si no a todos los demás.

Bueno lo primero es aparentar normalidad, conforme llegue al instituto lo vi estaba allí esperándome y también llegué tarde, sin que me dijera una sola palabra le dije mañana no vengas, después de clase te diré que pasa, salimos de clase y nos fuimos los dos juntos por el camino, fue hablando con el y contándole lo que me había pasado y por que no debía de ir ya que a raíz de aquel día no se como lo habían convertido en un reptil, el me miro con cara de incredulidad y se echo a reír.

Lo deje en la puerta de su casa y me fui a la mía, pensando de que manera podría hacer que no pasara todo eso.

De pronto me vino una idea debía de volver al primer día, e intentar descubrir que era lo que pasaba, así que apreté mi mano con aquella piedra y allí estaba en la puerta del instituto, mi idea era la siguiente debía quedarme en el instituto cuando cerrarán para poder investigar que era lo que realmente pasaba, y así lo hice una vez con todas las puertas cerradas empece a investigar.

Debía quedarme allí toda la noche, esperaba que mi madre no se diera cuenta debido a su trabajo.
Empece a mirar en todas las aulas en todos los sitios, donde pudiera encontrar algo, después de un par de horas sin encontrar nada y ya un poco cansada llegue hasta el despacho del director.

La puerta estaba cerrada pero en cada una de ellas había un pequeño cristal, con la piedra que parecía bastante consistente le di al cristal y se rompió, quite todos los cristales metí la mano y conseguí abrir la puerta.

Bueno en principio parecía un despacho bastante normal, estuve más de media hora mirando aquel despacho sin conseguir nada, de pronto me di cuenta de una estatua pequeña que había encima de la mesa, era una estatua con forma de reptil empece a tocar aquella estatua sin ningún tipo de resultado, cuando ya estaba a punto de salir cuando me di cuenta de que aquella estatua con forma de reptil tenía un tercer ojo, muy parecido a la piedra que me habían dado aquella niña, seria posible que encajara hay.

Corriendo me diriji hacia aquella estatua y me dispuse a encajarla y efectivamente encajaba pero no iba no pasaba nada, desesperada empece a tocar la estatua, no pasaba nada de pronto apreté aquel tercer ojo y se abrió una puerta a través de la pared, que daba a un sótano con miedo entre y pude observar una gran máquina, y todo tipo de papeles documentos algo complicados para mi, pero alguno lo conseguí entender y por lo que entendí el plan era hacer a toda la población reptiliana, para poder conquistar el mundo, con aquella máquina podían controlar las mentes de todo el mundo, pero el proceso era lento tendrían como un 80 por ciento dominado aquella máquina que por lo menos para mi era impresionante,no tenía palabras para describir aquello.

Solo tenía una opción si quería romper aquello, ya lo tenía debía de quemarlo todo para que aquella máquina dejara de existir.

Me acerque corriendo, hasta el aula de gimnasia y rápidamente coji un bate, me fui hasta la máquina y empece a golpear aquella máquina, sin conseguir resultado alguno, de era imposible de pronto me acordé, en la mesa del director había un mechero, de gasolina incendiaria aquel colegio y destruiría la máquina, subí corriendo y junto el mechero había, un bote con queroseno para recargarlo.

Rápidamente fui hasta la máquina y empece a echarle el combustible de aquel bote y con el mechero lo prendí.

Rápidamente aquello empezó a incendiarse, salí corriendo de allí sin tener escapatoria alguna, ya que el instituto estaba cerrado.

Con el instituto quemándose rápidamente, empezaron a sonar las alarmas pero yo estaba dentro y me estaba ahogando, la piedra la piedra me salvaría pero por mucho que intente cogerla me fue imposible no había manera de entrar.

Empece a notar como me faltaba el aire, me ahogaba cuando empece a perder el conocimiento, pude escuchar las sirenas de los bomberos llegando hasta aquel instituto.

Me desperté al día siguiente sin saber muy bien donde estaba estaba en el hospital mi madre a mi izquierda y una pareja de policías que me preguntaban que había pasado, yo para mi me dije pues que e salvado el mundo.

Para ellos había quemado el colegio, me dieron el alta el mismo día, y corriendo me dirigi a la casa de mi amigo, y la verdad es que todo parecía normal ya no tenía pinta de reptil.

Meses después arreglaron el instituto, con mucho miedo pero con mucha más curiosidad, volví a asistir para comprobar que todos los maestros que allí estaban eran nuevos, y que no quedaba rastro de ningún tipo de reptil.

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