Sergio Ramos interviene: “Tranquilo”. Y en el Real Madrid no se habla de otra cosa

La incorporación de Julen Lopetegui al banquillo del Real Madrid ha cambiado la vida a varios de los futbolistas del primer equipo blanco. Tanto para bien como para mal. Dani Ceballos y Lucas Vázquez son dos ejemplos claros de cada uno.

El de Utrera llegó al Madrid el pasado verano. Madrid y FC Barcelona andaban tras él y el andaluz se decidió por el conjunto de la capital. Pero su contratación fue un puro capricho de Florentino Pérez, Zinedine Zidane nunca lo pidió. De ahí que Dani apenas tuviera minutos a lo largo de la temporada.

Dani Ceballos, de menos a mucho más

El futbolista solo participó en los partidos menores o cuando ya no había nada que hacer. En un partido incluso Zidane le dio apenas 20 segundos. En total, Ceballos entró en 22 partidos, en los que solo en nueve empezó desde el inicio. Cinco de ellos fueron en la Copa del Rey.

Ahora, en cambio, es una de las piezas más importantes en el equipo de Lopetegui. Ha jugado en tres de los cuatro partidos que han jugado los blancos, ha sido titular en el estreno del Madrid en LaLiga y suma un total de 127 minutos disputados.

Lucas Vázquez, la cruz

La situación de Lucas Vázquez es muy diferente. A base de esfuerzo y humildad en silencio, el gallego se ganó la confianza de Zidane, que le convirtió en un pilar básico de la unidad B hace dos temporadas, la que ganó el doblete, y la pasada le llegó a poner por delante de Gareth Bale, al que Lucas arrebató la titularidad.

Pero este curso está siendo muy diferente. A diferencia de Ceballos ha participado en los cuatro choques disputados, pero en ninguno ha sido titular y sus aportaciones han sido irrisorias.

En LaLiga, por ejemplo, Lucas jugó 13 minutos contra el Leganés, 3’ contra el Girona y 5’ contra el Leganés. De hecho, contra los pepineros, Ceballos entró al campo antes que el extremo. Algo que Vázquez está empezando a considerar como una humillación.

El jugador hace días que amenaza en su círculo privado con marcharse del Madrid en el mercado invernal.

Si su rol no cambia, el crack no dudará en hacer las maletas. Ofertas no le faltan. Roma y Liverpool han mostrado su interés este verano, y si hace falta se marchará en enero. No quiere perder ni un minuto a la sombra de Bale.

“Tranquilo”, le han llegado a trasladar los pesos pesados del vestuario, que apuntan que lo de Bale no durará eternamente y que tenga paciencia. Tarde o temprano volverán a salir a la luz las carencias del galés, si no es que reaparece alguna de las lesiones que le han tenido más de un año de baja al británico.