La libertad de pensamiento es censurada por nuestra propia mente

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En este mundo no hay lugar para aquellas personas que quieran pensar o tener otros puntos de vista diferentes al resto. Todo está orquestado para crear una cárcel en tu mente.

Como su propio nombre indica, la libertad de pensamiento es la libertad de pensar de cada individuo, nada tiene que ver con derechos, como he leído en algunos sitios de Internet, más bien es una cualidad natural de cada uno de nosotros.

Aunque actualmente el pensamiento libre no existe en nuestra sociedad, debido al constante adoctrinamiento que sufrimos desde niños en las escuelas y en la educación en general.

Por mucho que pienses que tu mente es libre, no es así. Está llena de prejuicios y acondicionamientos que hacen de ti lo que eres hoy. Ninguno de nosotros está exento de esto, todos tenemos la mente manipulada y nos es extremadamente difícil pensar libremente.

Por qué no tenemos libertad de pensamiento

Básicamente porque la educación que recibimos es un completo fracaso e incita a las personas a competir entre ellas, lo que crea incompresión entre las diferentes formas de pensar, de ser o de querer vivir.

El sistema, tal y como está ideado, es una máquina super compleja de crear mentes adoctrinadas y condicionadas preparadas para ser esclavas.

Cuando una persona se destaca por ser diferente a los demás, normalmente es apartada o discriminada porque tiene una forma de pensar o de ver las cosas diferente al resto. Todo esto viene dado por el tipo de educación que recibimos desde niños.

Es cierto que cada vez la sociedad está cambiando algo (menos mal), pero aun hoy en día veo a padres clasificar a sus hijos por sexo. Con esto me refiero a que todavía se distingue en “cosas de hombres y cosas de mujeres”, “colores de hombre y colores de mujeres”, “trabajos de hombres y trabajos de mujeres”, etc….

La división social por medio del tipo de sexo, creencias religiosas y de cualquier tipo, país de residencia, etc… existe hoy más que nunca, y mientras exista esa división, se mantendrá la censura del pensamiento, puesto que todos, en cada uno de los ámbitos antes mencionados (y muchos otros) queremos ser mejores que los del al lado.

Todo esto nos lleva a censurar los pensamientos que sean diferentes a nuestras creencias o costumbres que tenemos en cada tipo de clasificación, es decir, en cada tipo de sexo, creencias de cualquier tipo, etc…
La división nos convierte en censuradores del pensamiento

Pondremos como ejemplo las 2 grandes religiones que tenemos en este mundo: Cristianismo e Islamismo.

Por el simple hecho de nacer en una determinada parte del mundo te puede convertir en creyente o practicante de una de ellas. ¿No crees que es algo un poco, digamos… de locos?

Pues bien, las 2 predican casi con exactitud lo mismo, y si lo estudias un poco te das cuenta que son la misma historia pero con diferentes personajes, sin embargo, por cuestiones y conflictos de la historia pasada, hay una cierta intolerancia entre ambas que lleva al enfrentamiento.

Es decir, no hay tolerancia entre ambas, lo que provoca una censura en la libertad de pensar de cada una de las personas, ya sea practicante de una o de la otra, creyente o no creyente de una o de ambas.

El hecho de creer en algo crea un muro en la mente de las personas que no les deja ver más allá de sus creencias, todo por la doctrina que han sufrido desde pequeños. Esas mentes, en su mayoría, están programadas para obedecer lo que les dice su Dios.

Por tanto, cuanto más ha sido absorbida una persona por este sistema, más adoctrinada y cerrada estará su mente, hasta tal punto que cuando se encuentre con una opinión o creencia diferente la rechazará sin pensarlo 2 veces, ridiculizará o renegará de cualquiera que se oponga a sus creencias.

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Lo mismo que ocurre con la religión lo podemos extrapolar a cualquiera de los ámbitos de nuestra vida, mismamente al trabajo. Todos queremos ser mejores que los demás, la competitividad es algo que traemos programados desde pequeños, también.

Tanto es así, que si nos consideramos unos profesionales de nuestra profesión y consideramos que hemos estudiado y aprendido todo sobre ella, no escucharemos opiniones o alternativas a ella.

Esto últimamente está muy “de moda” con la medicina tradicional y la natural, ya que ambas tienen discrepancias en diferentes ámbitos de la medicina, y difícilmente encontraremos a un médico que apoye a las 2 (aunque los hay).

En mi humilde opinión, creo que debería haber una fusión entra ambas y aprender cada una de la otra. Al final todo debería ser así, cuando nos encontramos con algo diferente en nuestra vida deberíamos cuestionarlo y aprender de ello, sacando siempre lo mejor de cada punto sin la necesidad de censurar ninguna de las partes.

De esta manera conseguimos evolucionar mucho más rápido y expandir el conocimiento y la conciencia a niveles muchos más elevados.
Tenemos que cuestionar más y censurar menos

Poniendo como ejemplo el ejemplo anterior, cuando un médico cuestiona algún tratamiento alternativo que le han dicho o ha escuchado, desde otra especialidad, está expandiendo su consciencia y abriendo su mente a nuevos puntos de vista o posibilidades.

Por el contrario, si censura esa posibilidad porque él ya lo sabe todo, está condenando a su propia especie a la involución.

Lo mismo ocurre con todo, por eso no tenemos libertad de pensamiento y mucho menos libertad de expresión, porque en la mayoría de los casos es censurada instantáneamente.

Realmente este sistema no quiere mentes libres, quiere a ciudadanos iguales que no sean capaces de decidir por ellos mismos y que así se dirijan en la misma dirección, puesto que de esta manera es mucho más fácil manejar el rebaño.
Necesitamos expandir nuestra consciencia

Sólo si aprendemos a respetar las diferentes formas de pensar, de vivir, de creer, etc… de los demás, quizás solo así, algún día consigamos tener la libertad de pensar.

Como he comentado antes, desde que nacemos entramos en un proceso de adoctrinamiento social que convierte nuestra mente en una cárcel en la que solamente hay sitio para toda la basura que nos meten a través de la televisión, la escuela, la religión, etc…

Una persona no puede pensar libremente cuando cree que su religión es la única posibilidad de que estemos aquí, o cuando cree que lo que dice otra persona es una locura. En vez de eso, puede cultivar su libre pensar cuestionando, buscando información al respecto o aprendiendo sobre eso que le han dicho y que desconoce en vez de negar de primeras.

Negar de primeras cualquier otra posibilidad que ponga en entredicho lo que creemos, es censurar la libertad de lo que piensan otras personas.

En este mundo todo es posible gracias al poder de creación que tenemos los seres humanos. Si crees que para ti es posible llegar a pintar un hermoso paisaje en un lienzo, buscaras las herramientas necesarias y los conocimientos necesarios para realizar dicha obra.

Conseguirás expandir tu mente llenándola de nuevos conocimientos para realizar tu obra y, para cuando la termines, poder realizar otras más bellas e incluso abrirte a otros tipos de arte diferentes.

Por otro lado, si crees que no eres capaz, nunca llegarás a realizarla y tampoco a expandirte.

Lo mismo ocurre aplicado a otros términos. Cuando crees que tu religión es lo único que existe, así se hará, pero si crees que puede haber otras posibilidades tu mente se expandirá a otros puntos de vista y tu consciencia se enriquecerá de nuevos conocimientos.