10 curiosidades sobre los gatos y el Antiguo Egipto

10 curiosidades sobre los gatos y el Antiguo Egipto

1. La diosa Bastet tenía al gato como su animal sagrado y se la representaba habitualmente con cabeza de felino. Bastet representaba la belleza, el amor, la alegría, la felicidad y era además la protectora de los humanos.

2. En Egipto estaba prohibido sacar gatos del país. Incluso se promulgó una ley en este sentido. Los comerciantes fenicios y griegos y más tarde las legiones romanas se llevaron gatos de estranjis. Estos felinos fueron los que poblaron Europa de gatos.

3. En los templos o en las familias más pudientes era costumbre momificar a los felinosque fallecían.

4. Causar la muerte de un gato conllevaba la pena capital. No importaba si se había producido accidentalmente, el culpable era inevitablemente condenado a muerte. Se cree que ni siquiera el faraón podía conmutar la pena.

5. La muerte de un gato familiar era una tragedia en el Antiguo Egipto. La familia iniciaba un duelo que en muchos casos conllevaba el afeitarse las cejas (según contó el historiador y geógrafo griego Heródoto) como símbolo del dolor que sentían.

6. En una excavación arqueológica llevada a cabo en 1890 se descubrió un antiguo cementerio de gatos. En él estaban enterrados más de 170.000 felinos. Como te hemos dicho, además de enterrarlos, también existía la costumbre en los templos o en las familias más pudientes, momificar a los que fallecían.

7. La palabra egipcia para gato era una onomatopeya que sonaba como “miu” o “mieu”. Para las gatas era “mieut” y algunas veces se utilizaba otro nombre: “techau”.

8. Como estaban asociados a la divinidad, no os extrañará saber que los Egipcios creían que los gatos, con sus ojos, podían ver el interior del alma humana.

9. Como los ojos de los gatos tenían esa consideración sobrenatural, las mujeres se maquillaban los suyos intentando que parecieran los de los felinos.

10. Los gatos eran utilizados para la caza. Los egipcios cazaban pájaros con un artilugio de madera que lanzaban al aire. El gato recogía la pieza cobrada, sustituyendo al perro en esas labores.