ESTA ES LA OTRA TEORÍA SOBRE EL ORIGEN DE JESUCRISTO QUE SUGIEREN LOS INVESTIGADORES

Seamos de la religión que seamos, la historia de la vida de Jesucristo en sus diferentes versiones (Jehová, Yahvé, Alá, entre otros) es conocimiento de gran cantidad de personas, incluso de aquellas que no son creyentes. No obstante, existe una teoría que aún no sale mucho a la luz pública. Tal historia narra la posibilidad de que el mesías no sea uno de los nuestros, sino que pertenezca al mundo extraterrestre.


No es una estrella de Belén, es un platillo volador

El nacimiento del niño Dios, en los libros sagrados, se muestra como un acto simple y humilde. En él, María y José fueron guiados por una estrella hasta el pueblo donde se encontraba una posada. No obstante, bien es conocido por todos que las estrellas no se mueven. Por lo tanto, existe la posibilidad de que un objeto volador sea quien los ayudó a mostrarles el camino, es decir, un ovni.
Un ser extraterrestre que llegó a cambiar la humanidad

De acuerdo con las palabras de un escritor yugoslavo que vivió en Perú llamado Vlado Kapetanovich, Jesús pudo haber venido de otro planeta. En aquellos tiempos, el planeta giraba alrededor de una energía negativa y los seres humanos estaban llenos de la misma. Un extraterrestre llamado Zay, decidió descender sobre Israel y tomar el camino a Nazareth.

En este lugar, percibió que había una mujer que estaba en estado con un bebé en riesgo de morir. Zay supo que el bebé de María estaba muriendo dentro de su vientre, y por ello decidió tomar su lugar en el momento de su muerte. En consecuencia, nació como su hijo.
Los milagros son fuerzas del más allá

El escritor yugoslavo sostiene que, cuando creció, los milagros que hizo Zay se deben a la unión de iones positivos. Manualmente era imposible resucitar a una persona, pero con la ayuda de un poco de magia exterior se podía convertir el agua en vino o hacer a un ciego ver. Todo para hacer creer a los humanos que un cambio era posible.
El espíritu de Jesús se evaporó y no sufrió en su crucifixión

Finalmente, cuando a Jesús le toco ser crucificado, como se trataba de un extraterrestre, no sufrió dolor alguno. La pregunta es por qué. Para aquel tiempo, específicamente para su crucifixión, el alma de Zao había abandonado el cuerpo que había habitado desde aproximadamente 33 años.

Como era muy reciente, el cadáver aún parecía tener vida, por lo que sangraba cuando lo clavaron. Del mismo modo, por esta razón es que no había nadie a los 3 días detrás de la cueva de piedras. El espíritu de Sao prevalecía, y prevalece, sobre cada rincón del mundo.