LA REGENERACIÓN CELULAR DA UN PASO HACIA ADELANTE

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Durante años científicos han tratado de descubrir una fórmula que combata enfermedades degenerativas o daños graves en órganos. Los hechos descubiertos recientemente abren una puerta a esta posibilidad.

Todo comenzó con las planarias

Estos organismos son una familia de los gusanos, que han sido estudiados durante décadas enteras. La atracción que generan se debe a que, siendo cortados en trozos, cada pieza es capaz de regenerarse en un ser totalmente formado.

Investigaciones antiguas ya habían determinado que la regeneración era posible gracias a ciertas células llamadas “neoblastos”, aunque no todas tenían dicha capacidad. Más adelante fue conocido que las células madres pluripotentes eran el tipo encargado de hacer posible la tarea. En épocas pasadas resultó imposible llevar a cabo la tarea del estudio debido a que no se tenían los instrumentos necesarios para hacerlo.

Un proceso riguroso

Sin embargo, hace poco fue posible llevar a cabo el experimento que probablemente cambie la forma de vida de las personas. Si esto llegara a comprobarse, analizarse y llevarse a la práctica en los seres vivos, podría significar el fin de la muerte o de muchas enfermedades.

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Fue un proceso bastante delicado que requirió bastante atención de parte de todos los científicos involucrados. Hubo que seleccionar las células que generan la proteína piwi-1 que es un marcador de células madres. A su vez, se determinó que estas se dividen en dos clases. Las que producen en gran cantidad la proteína y las que la producen en un grado levemente menor.

Los exámenes de ADN determinaron que solamente la primera podría representar a los verdaderos neoblastos. Se hizo un estudio más minucioso dentro de las variaciones y secuencias del ARN que revelaron 12 variedades de células madre con gran nivel de piwi-1. Se descartaron todas las células que ya formaban parte de algún tejido u órgano y solamente quedaron dos, que se llamaron Nb1 y Nb2.

Los resultados del experimento

Ya una vez llegados a este punto se tuvo que buscar la manera de poder diferenciar ambos pluripotentes. Las pruebas demostraron que la Nb2 resultó ser una generadora de la proteína TSPAN-1 que se ubican en la membrana celular. Se crearon anticuerpos sensibles a esta proteína, lo que permitió clasificar y aislar las células Nb2.

En la comprobación del experimento se sometió a unas planarias a un proceso de gran radiación, al mismo tiempo que se les inyectaba a cada uno una célula Nb2. Al principio se pensó que no se tendría éxito alguno. Sin embargo, tales trasplantes salvaron a los gusanos de una muerte segura. Esta célula madre reemplazó a todas las otras células muertas de cada tejido y órgano de las criaturas.

Lo que resulta fascinante es que al parecer estas células también se hallan en el cuerpo humano, lo que indica que quizá en algún futuro se encuentre la manera para activarlas. Así, será posible en algún punto de la historia la regeneración humana.