La pérdida de hielo marino está causando que los osos polares mueran de hambre

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La pérdida de hielo marino en el Ártico está provocando que los osos polares languidezcan. Están muriendo de hambre. Lo veíamos en el mes de diciembre gracias a un vídeo difundido por National Geographic. Aparecía un oso famélico vagando sin fuerzas en busca de comida. Causaron un golpe en todo el mundo esas imágenes.

Ahora un artículo publicado en Science profundiza más en la realidad que padece la especie. La dieta de los osos se centra básicamente en focas. Son su gran fuente calórica. Los osos polares esperan durante horas en las grietas de hielo marino hasta que las focas emergen a respirar. Entonces las aturden con un cabezazo o un zarpazo y arrastran su cuerpo por el hielo.

“Son mucho más exitosos haciendo esto que cualquier otro método de caza”, le decía Anthony Pagano, principal autor del estudio y biólogo en la Universidad de California en Santa Cruz (EEUU), a National Geographic.

El calentamiento global actúa en el Ártico más que en cualquier otra parte del planeta. El hielo marino se reduce un 14% cada década. En primavera, con gran parte de la superficie derretida, los osos deben andar largas distancias para hacerse con una presa y les supone un gasto tremendo de energía.

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Para estudiar ese gasto de energía, Pagano capturó 9 hembras, les colocó un collar con GPS y las liberó. Con los machos no pudieron debido a que tienen un cuello más grueso. Al cabo de ocho a once días los recapturar,on vieron las distancias recorridas y les tomaron muestras de sangre y orina.

Descubrieron que estos animales, que de normal se pasan el día aguardando, estuvieron activos un 35% del tiempo. Quemaron 12.325 calorías, un 60% más de lo que se pensaba. Habían perdido un 10% de su masa corporal. Cada vez deben andar y nadar más para alcanzar una foca. Eso acaba con ellos.

Se calcula que existen entre 20.000 y 30.000 osos polares repartidos en poblaciones por el norte de EEUU, Candá, Groenlandia, Noruega y Rusia. Se cree que cuatro de estas poblaciones están decayendo. Al sur del mar de Beaufort (en el océano Ártico), de 900 osos que había en 2010 han visto su número reducido en un 40%.