Eunice Williams, capturada por los Mohawks, no quiso ser rescatada

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Ahora lo llamaríamos Síndrome de Estocolmo, ya sabes, ese trastorno que hace que las víctimas de secuestro desarrollen un fuerte y extraño vínculo por su captor que es casi aprecio o cariño. En realidad, según los especialistas se trata de simple agradecimiento que los secuestrados, turbados por el terror, confunden con afecto por ser el primer sentimiento positivo que experimentan después del miedo. ¿Fue este el motivo por el que Eunice Williams no quiso ser rescatada?
Eunice Williams, la cautiva de los Mohawks

La historia de Eunice Williams tiene lugar durante la época de la colonización europea en Norte América cuando los nativos americanos como los Mohawks peleaban con todas sus fuerzas por conservar su territorio, aunque según parece, el ataque en el que Eunice Williams fue capturada podría responder otros intereses… Lo cierto es que los Mohawks entraron en Deerfield, Massachusetts donde saquearon e incendiaron las casas, sacrificaron animales y a 39 personas, mientras otras 112 fueron hechas prisioneras, entre las que se encontraban Eunice y otros miembros sobrevivientes de su familia.

Al cabo de unos 14 meses, toda casi todos los prisioneros habían sido liberados, todos a excepción de la pequeña Eunice Williams, de 8 años de edad, que se quedó con un grupo de Mohawks católicos donde fue adoptada y criada por una familia del clan que había perdido recientemente una hija. Y aunque su padre no dejaba de intentar recuperarla, a través de intermediarios, sin éxito, Eunice se iba adaptando a aquella nueva vida, se convirtió al catolicismo e incluso se casó con un indio Mohawk. Noticia que no alegró precisamente a su familia biológica.

En 1714 el padre de Eunice intentó por última vez convencerla para regresar a casa, pero era demasiado tarde. Después de tantos años conviviendo con el pueblo Mohawk la habían convertido en una de ellos, había olvidado el idioma y el intento desesperado de su padre de recuperarla casi la molestó y se negó rotundamente a volver. Tras la muerte de su padre, sus hermanos biológicos trataron de acercarse a ella y lograron establecer un contacto que tuvo como resultado algunas visitas breves de Eunice a casa de sus hermanos, pero nunca regresó de forma permanente.

Un dramático suceso que no pudo concluirse con un final feliz y es que aún en nuestros días con tratamientos especializados y el apoyo de psicólogos es un trastorno muy difícil de superar si no es tratado a su debido tiempo, sobre todo si es padecido por personas con baja autoestima o niños como fue el caso de Eunice Williams.