10 muertos con los ojos más perturbadores

Pintar la muerte es más que sólo tener conciencia sobre el destino inminente que nos embarga como humanos. Es la búsqueda por una significación y un acercamiento en el conflicto irresoluble de aquello que no comprendemos, por no mencionar que también puede ser un solo intento de confirmación ante la materialidad acabable y lo eterno. En todo esto, se puede hallar de igual manera una obsesión con lo finito en una necesidad por el recuerdo o en una urgencia por el dolor. Si bien se ha intentado dar lectura a muchas obras que retratan a la muerte como una negación frente al sufrimiento, no podemos omitir la existencia de un pesar o una extrañeza que se debe a lo ausente, a lo vacío.

En ocasiones, el cuerpo inerte o la presencia de aquello que posibilita lo inexistente mediante la existencia de algo diferente en sí, tratan de evocar paz, belleza y poética en su retrato; sin embargo, la utilización de otros sentimientos y posturas alternas de tranquilidad, suelen ocasionar un impacto más fuerte gracias a recursos terribles, injustos o trágicos. Pocas veces la pintura se centra en los personajes que sufren la pérdida o en el sujeto que la protagoniza; generalmente, es la escena en su totalidad lo que funciona como estudio artístico de dicha situación. Pero eso no quiere decir que de vez en vez no haya algunos detalles que atrapen por completo nuestra atención.

Recurriendo al trazo brutal, a los colores ensordecedores y a la teatralidad precisa, hay algunos autores que, sin importar sus interés, motivación o inspiración, fijan sus esfuerzos en el rostro, específicamente en la mirada, de aquellos seres estáticos que se encontraron con su fin terrenal.

A continuación, exactamente esas obras donde, sí, es el todo lo que genera una reflexión y una experiencia de la muerte, pero es la mirada del humano sin vida lo que en verdad consigue una perturbación singular cuando nos encontramos con ellas.

“David con la cabeza de Goliat” (1610) de Caravaggio

Cuentanímo de Cravaggio, el que da vida a esa cabeza asqueante; con pobres testigos de luz y pulcritud en la pintura, la más grande impresión que suele dejar esta obra es de repugnancia y angustia. Los ojos de Goliat, al ser verdaderamente del autor, son unos de los enigmáticos en la historia.

“Ofelia” (1852) de Everett Millais


Inspirado en el personaje de la obra shakespeareana “Hamlet”, Millais realizó una de las pinturas más evocadas en el recuerdo histórico; la belleza de un flujo natural, la tranquilidad de un paisaje orgánico y la expresión perturbadora de esta mujer, son la perfecta conformación para un escenario tenebrosamente hermoso.


“Iván el Terrible y su hijo” (1885) de Repin

Este óleo presenta a un estupefacto Iván que, abrazando el cuerpo de su hijo, recapacita sobre lo que ha hecho. Víctima de un ataque de cólera, hirió de muerte a su propio vástago y ahora la mirada de ambos –asesino y cadáver– invierten papeles: la de remordimiento y trauma en el zar, la de tranquilidad en el asesinado.



“Judith y Holofernes” (1599) de Caravaggio

Otra más del gran maestro renacentistas; la pintura muestra a este capital muerto en manos de la majestuosa y seductora Judith, quien fue capaz de enamorarlo en menos de una noche y comportarse como una absoluta dama al momento de asesinarle. Desde sus inicios este cuadro ha ocasionado los horrores más grandes por la crudeza y realismo con que los ojos de Holofernes transmiten su sorpresa fatídica.



“La muerte y la doncella” (1517) de Baldung Grien

El cuerpo de esta chica está muerto y ella ni siquiera lo sabe; tomada por el cabello, esta joven mujer se encuentra en el momento final de su vida, lista para ser arrastrada a otro lugar y por más que mire al cielo e implore por otras alternativas, ya no hay otro camino por el cual ir. El destino ha firmado un contrato.



“El suicidio de Dorothy Hale” (1939) de Frida Kahlo

Para muchos, la mejor pintura de la artista mexicana y una representación fuera de serie a comparación del resto de su obra. Esta representación del momento de muerte en una de las amigas más entrañables de Kahlo, contiene una de las miradas más aterradoras en la pintura. La manera como ve al espectador, anunciando y compartiendo sus deseos de partir, es uno de los testimonios más dolorosos en la pintura nacional.



“El cuerpo de Cristo muerto en la tumba” (1498) de Holbein

Dicen que Holbein utilizó como modelo para su versión de Cristo muerto a un cadáver que encontró en un río cercano; sea como fuese, lo impactante de su trabajo es la psicología y el horror con el que logra retratar a lo que debería ser un apacible y amoroso difunto. La feroz fidelidad con que la mirada de Jesús es captada no se ha podido repetir en muchas ocasiones.


“La muerte de la reina Sofía Amalia” (1882) de Zahrtmann

¿Qué es lo que ven nuestros ojos? No sólo es un deceso, no es únicamente el fallecimiento de una anciana; es la grotesca figura de una monarca que no puede escapar de la asfixia y la dolorosa muerte en soledad. Su mirada, sus ojos, son la muestra de su verdadera desesperación.



“La cara de la guerra” (1940) de Dalí

Un surreal rostro de colores ocre es considerado, aún años después del conflicto, una premonición bélica; entre el el fin de la Guerra Civil Española y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Dalí realizó un rostro que guardaba mil rostros en su mirada, que en sus ojos no cabía un solo trauma más a causa de la brutalidad.


“Salomé” (1530) de Cranach

La famosa historia de esa joven princesa, hija de Filipo y Herodías, hijastra de Herodes Antipas, quien aconsejada por su madre, baila para el cumpleaños de su padrastro y le pide como único regalo la cabeza de Juan Bautista en una charola de plata. El último, hombre que reprobaba el matrimonio de Herodías con Antipas y se presenta en esta versión pictórica como una cabeza doliente y perdida.

La importancia de la muerte en el arte tiene distintas causas y muy variadas vertientes; ese sentimiento de pérdida, de desesperación, de asombro y de padecimiento ha sido en repetidas ocasiones el tema principal para muchas producciones. Puedes ver estos cortometrajes sobre la muerte o simplemente, conocer estas fotografías hermosas de los cadáveres de la morgue.