Pasó toda su vida en la calle, hasta que un coche que pasaba cambió su suerte para siempre

Es desgarrador ver cómo los perros callejeros, después de haber pasado una vida tan difícil y dolorosa para sobrevivir, todavía son capaces de sentir confianza y afecto hacia los seres humanos. Y es que los perros son los animales más fieles, incluso después de la muerte.

A pesar del estado deplorable en el que se encontraba, Kelsey, la perra que protagoniza nuestra historia, consiguió ver la luz que había al final del túnel. No obstante, todavía sigue habiendo demasiados casos de animales que no han corrido la misma suerte, una circunstancia que intentan subsanar los refugios y protectoras de animales de todo el mundo, y que desde La Voz del Muroaplaudimos efusivamente.
Esta es Kelsey, una perra solía pasar sus días vagando sin destino y tratando de encontrar comida para poder sobrevivir

Obligada a dormir donde podía, la salud de Kelsey empeoró considerablemente. El pobre animal tenía parásitos que atacaban su piel y quemaduras provocadas por el sol


Cuando una familia que viajaba en coche encontró a Kesley en la cuneta de una carretera, no tardaron en darse cuenta de que necesitaba un médico urgentemente. Parecía ser una perra muy inteligente, pues no tuvieron que hacer gran cosa para que saltara dentro del coche


Aunque nunca había estado bajo el cuidado de los seres humanos, Kesley parecía confiar ciegamente en las personas


Mientras que el equipo médico pensaba un plan para tratarla, el animal bebió y comió tanto como pudo para recuperar fuerzas


Resulta increíble ver lo rápido que Kelsey respondió a la comodidad y al afecto proporcionados por el equipo de veterinarios

Aunque es cierto que el cariño que sentía hacia la familia que la rescató, era mucho más que especial


Con la mejoría de salud, Kelsey empezó a jugar poco a poco y a ser una perra prácticamente normal


Incluso empezó a socializar con otros perros, cuando vio que ya no tendría que luchar por la comida nunca más


La figura escuálida de Kelsey desapareció en pocas semanas, después de comer habitualmente hasta ganar un peso saludable


Y con sus parásitos y quemaduras solares tratadas, su piel comenzó a regenerarse


Kelsey ahora vive agradecida por la comida, el agua potable siempre disponible y una cálida cama donde dormir todas las noches


Viendo la imagen, nadie hubiera podido decir que se trata de la misma perra que conocimos al principio de la historia


Pero Kelsey sí que recuerda su duro pasado, y es por ello que siente un profunda gratitud y amor hacia su nueva familia

Fuente: wimp