12 Trucos de meseros que la mayoría de las personas ni siquiera notan

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En todos lados existen algunos trucos que las personas ajenas al oficio desconocen. Y los restaurantes no son una excepción.

Hemos decidido leer las confesiones de algunos meseros y compartir contigo sus trucos para que ya no caigas en su trampa.

Si por fin encontraste una cafetería popular vacía y la administradora te sienta en la mesa menos cómoda en la entrada, ¡no te sorprendas! De esta manera los restaurantes crean la ilusión de “casa llena“ para llamar más la atención de la gente.

También existe la política tácita de ”las mesas de oro”: a las personas que lucen bien las sientan en la terraza, al lado de las ventanas o en los mejores lugares que están a la vista para crear una buena impresión del establecimiento.

¿Alguna vez has notado que casi en cualquier restaurante en las mejores mesas está la nota “Reservado“? En realidad, no siempre están reservadas, sino que están en ”modo de espera” para que a nadie se le ocurra sentarse en una mesa enorme donde puedes acomodar a una compañía grande y ganar más dinero.

Otra regla extra oficial es: la comida que se cae al piso y dura ahí menos de 5 segundos no se descarta. En algunos lugares, 5 segundos se convierten en 10.

¿Conoces el tipo de personas que se preocupan porque el mesero pueda llevarse su plato si se ausentan de la mesa por algunos segundos? Bueno, precisamente esto es lo que buscan los meseros: retirar tu plato en cuanto termines de comer. Porque, como resultado, el cliente se siente incómodo al ver la mesa vacía y se siente obligado a pedir algo más.

Existe la regla de la “pregunta cerrada“ que tanto utilizan los meseros tanto en un restaurante de comida rápida como en uno con una estrella de Michelin. Funciona así: antes de que puedas decir qué bebida quieres, te hacen la pregunta: ”¿Prefiere vino tinto o blanco?”. Ahora te sientes incómodo al rechazar las opciones que te propuso el mesero incluso si inicialmente no querías pedir bebidas.

En cuanto la botella de vino llega a tu mesa, llega la hora del siguiente truco: el camarero, que parecía que no te hacía caso antes, de pronto empieza a atenderte con mucha dedicación al oficio, sirviéndote más vino después de cada trago. No, no hizo ninguna apuesta para emborracharte, simplemente te sirve más bebida para que se acabe antes de que termines tu plato, y para que pidas más.

Este truco fue inventado por los meseros franceses: el camarero rápidamente te dice qué tipo de vinos tienen, dejando el más caro por último. Para no parecer inculto, repites el último que acaba de decir. Y el último es, por lo general, el más caro. Lo mismo funciona con los platillos.

No sucede muy seguido pero a veces pasa: los precios en el menú corresponden a 100 gramos del producto, mientras que el platillo completo puede pesar más. Los meseros no te avisarán de esto, pero la información en el menú viene marcada con un asterisco. Simplemente presta atención para que la cuenta no te sorprenda.

Los aperitivos gratis parecen ser un gesto bonito. Pero en realidad, todo es un poco diferente: las entradas que se sirven suelen provocar sed. Una cortesía por parte de la casa te hará pedir bebidas por tu cuenta.

Si te ofrecen un coctel o un postre gratis, tampoco te engañes. Los meseros solo quieren que estés más tiempo en el restaurante o esperan que les des más propina. Claro, siempre y cuando no sea cuestión de que algún mesero o chef esté enamorado de ti, lo cual también sucede.

Existe un truco divertido: cuando pides que bajen la música, en realidad, solo en 1 de cada 10 casos lo hacen, pero siempre te aseguran de que todo está hecho tal y como lo pediste. Paradójicamente, de verdad creerás que la música ya no suena tan fuerte.

P.D.: La música fuerte y alegre se necesita para que la persona subconscientemente se sintonice con su ritmo y empiece a comer más rápido.

Si el mesero te intenta vender algo con demasiada insistencia, existen 3 opciones: necesita vender el platillo urgentemente porque había confundido los pedidos; recibe ciertos bonos por vender ciertas marcas (por ejemplo, el restaurante tiene un contrato con alguna empresa); a algún alimento le queda poca vida útil o simplemente lo hay en muchas cantidades. Así que no te dejes engañar.

Por último, algunos trucos con cocteles:

El coctel de la casa para los clientes bastante tomados suele ser una mezcla épica de todo lo que sobró en las botellas.
La cerveza vieja se bate para que vuelva a tener espuma.
Si el barman no puede incendiar el coctel “B-52″, probablemente es porque en vez de los verdaderos ingredientes tiene vodka.
El vino rosa a veces se obtiene mezclando simplemente los vinos blanco y rojo.

Por supuesto que estos puntos no son una regla absoluta para todos los meseros. En un buen restaurante siempre te atenderán con toda la amabilidad del mundo y sin trampa. Pero es mejor estar precavido que ingenuo.