5 razones por las que hay tantas muertes en el ‘bosque de los suicidios’ de Aokigahara en Japón

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Si hay un escenario que nos llena de terror sólo con pronunciar su nombre, es sin duda el “Bosque de Aokigahara”, más conocido como el bosque de suicidios de Japón. Este lugar, situado justo a los pies del fantástico Monte Fuji, es el escenario que eligen numerosos nipones para dar respuesta a los problemas de su vida.

Queda claro que cada persona es muy libre de tomar esta elección si así lo desea, el suicidio, como ya sabes, es un tema que siempre suscita grandes debates tanto psicológicos, morales y religiosos. No obstante, lo que ocurre en el bosque de Aokigahara desborda en ocasiones nuestra comprensión: es común encontrarse cadáveres colgando de los árboles durante décadas, personas que guardan silencio eterno sobre sus pesares, esas aristas que les trajo la vida y para las cuales, no encontraron solución.

No buscamos pues el matiz “macabro” en este artículo. Buscamos comprender y definir un poco más lo que sucede en el bosque de Aokigahara. Te invitamos a descubrirlo.

1- Cada año pueden sucederse entre 50 y 100 suicidios. Es, sin duda, un dato que nos eriza la piel y que nos hace preguntarnos qué realidad social es la que vive Japón para que tantas personas elijan quitarse la vida.

Ahora bien, cabe decir que el índice de suicidios, por lo general, suele ser mucho más elevado de lo que pensamos en todo el mundo, y en los países más desarrollados, el dato es muy destacable.

2- En Japón, el suicidio no se ve como algo deshonroso. Como ya sabes, en muchas religiones el acto de quitarse la vida supone un quebranto a las leyes divinas. No obstante, en Japón la muerte autoinfligida no es un estigma.

Recordemos por ejemplo la honrosa cultura seppuku, donde la persona, tras un acto de deshonor, recurre a ese corte certero en en vientre para dar fin a su vida y pagar por sus faltas.

3- El origen puede estar en una novela. Una de las teorías que suelen mantenerse al respecto del por qué los nipones eligen el bosque de Aokigahara para quitarse la vida, podría estar en la novela “Kuroi Jukai” de Seicho Matsumoto, publicada en 1960. En ella, se nos cuenta la historia de dos jóvenes amantes que acaban suicidándose en el bosque de Aokigahara.

Lo curioso de todo ello es que el propio autor decidió escenificar aquí esa muerte, porque ya era uno de los lugares más comunes de los japoneses a la hora de elegir quitarse la vida: se le consideraba un lugar tranquilo, y frente a ellos, tenían en siempre espectacular Monte Fuji. No obstante, tras la publicación de ese libro el índice de muertes voluntarias aumentó.

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4- El bosque de Aokigahara se le considera el mejor destino para suicidarse. No lo decimos nosotros, sino una publicación muy polémica del año 1993, titulada “Manual de suicidio” y escrito por Wataru Tsurumi. Terrible, no hay duda.

5. Prevenir el suicidio en el bosque de Aokigahara es posible. En efecto, es posible pero sólo en un porcentaje del 20%. Desde hace varios años las autoridades japonesas han instalado cámaras, vigilantes y carteles de advertencia que obligan a las personas a “reflexionar” sobre su elección.

6-Pueden haber cadáveres que nunca se encontrarán. Este dato nos llama sin duda la atención: este bosque es tan denso, tan laberíntico y misterioso, que hay personas que andan durante horas para hallar el rincón más inaccesible para suicidarse.

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Es común encontrarse de vez en cuando cuerpos con varios años de antigüedad. Los vigilantes del bosque, dedican cada cierto tiempo un día para hacer búsquedas más minuciosas. Una labor sin duda necesaria, pero complicada a nivel personal.

7- Aokigahara, es realmente un bosque muy INQUIETANTE. Y lo es por su orografía: hay muchos desniveles, hondonadas, cuevas, recovecos, zonas donde los árboles crecen extrañamente ondulados, áreas donde siempre se acumula una densa niebla… Es un escenario que destila extrañeza, misterio.

8. La forma habitual que eligen las víctimas para quitarse la vida es el ahorcamiento. Justo después estaría la intoxicación por drogas.

9- Cada año se celebran “búsquedas públicas”. Se viene realizando desde los años 70, una vez al año se reúnen voluntarios de todo Japón para hallar cuerpos. ¿La finalidad? Dar a las familias un cuerpo al que poder enterrar. No obstante, lo que no podrán ofrecerles sin duda es un “porqué”.

10- Cuidado con el campo magnético de Aokigahara. El suelo de este bosque es muy rico en hierro, y los campos magnéticos están tan alterados que los vigilantes saben muy bien que es normal quedarse sin cobertura y que las brújulas se alteren, por ello, no ven con buenos ojos que se organicen búsquedas voluntarias de cadáveres: hay muchas personas que acaban perdiéndose.