¡Cuidado! 10 monstruos “reales” que habitan en la

 

Vampiros. Es probable que el mito del vampiro en el folclore de muchas culturas desde tiempos inmemoriales provenga de la necesidad de personificar uno de los arquetipos primordiales del inconsciente colectivo.

Según los conceptos de Jung, es la denominada “sombra”, la cual representa los instintos e impulsos humanos reprimidos más primitivos. Sería la encarnación del mal como entidad y una representación del lado salvaje del hombre y su atavismo bestial, latente en su sistema límbico y en conflicto permanente con las normas sociales y religiosas.

Mobele-Mbembe. Los dinosaurios se extinguieron hace millones de años. Pero los habitantes de Camerún, en la curva occidental de África, continúan hablando de una enorme criatura cuadrúpeda que se parece mucho al brontosaurio. Cuando se les muestra un dibujo de un dinosaurio parecido al brontosaurio y se les pide que lo nombren, dicen indefectiblemente que es un Mobele-Mbembe.

Abominable hombre de las nieves. Quienes creen en su existencia lo consideran un pariente lejano del orangután y descendiente del Ramapithecus, que habitó hace millones de años. Por las características que presentaría, posiblemente esté emparentado con el Pie Grande y el Wendigo. Sin embargo, no existen pruebas concluyentes de la existencia de este primate. Otras investigaciones relacionan a esta criatura con los osos.

En 2008, un grupo de investigación japonés encabezado por el científico Yoshiteru Takashi, líder del proyecto Yeti nipón, recorrió durante 42 días la región de alta montaña Dhaulagiri IV dejando constancia de haber fotografiado presuntas huellas de unos 45 centímetros de longitud del escurridizo primate.

Ropen. Los Ropen son criaturas que pueden quedar encasilladas junto a las que estudia la criptozoología. Estos animales alados, muy similares a los antiguos pterodáctilos, han sido avistados en la Isla de Papua, Nueva Guinea y Australia. Para las etnias locales son animales despreciables, temidos y casi venerados.

El gusano de Mongolia. Conocido en Mongolia como Olghoï-Khorkhoï, fue visto por primera vez en 1926 en el sur del desierto de Gobi en Mongolia. Fue descrito como un gusano largo y fino de 60 centímetros de largo. Se reportó que esta criatura es capaz de rociar a sus víctimas con ácido, el cual causa una muerte casi instantánea.

También se le atribuye la habilidad de matar a distancia, con una fuerte descarga eléctrica. Fue visto numerosas veces, incluso por el presidente de Mongolia. Se comenta que la criatura, hiberna durante la mayoría del año, excepto durante junio y julio.