Las diez especies más extrañas descubiertas este año

[Como todos los años, el Instituto Internacional para la Exploración de Especies de la Universidad Estatal de Arizona divulgó el Top 10 de los más raros. La adaptación de las especies no es una cuestión de belleza sino de selección natural y por eso muchas especies pueden no ser agradables a los ojos humanos, pero son expertas en supervivencia.

El Top 10 de las especies más raras encontradas durante los últimos 12 meses está encabezado por el mono que estornuda, el Gibón de las altas montañas que habita en la nación asiática de Myanmar. De pelaje oscuro y barba blanca, el mono Rhinopithecus strykeri tiene la nariz chata y estornuda cada vez que llueve para asegurarse de que no le entre agua en las fosas nasales.

El segundo lugar está ocupado por una medusa que tiene forma de cometa y es muy venenosa, por lo que los investigadores que la identificaron en la isla holandesa de Bonaire, en el Caribe, la bautizaron como “Tamoya ohboya” (la segunda parte de su nombre corresponde a la expresión inglesa de sorpresa y dolor “Oh, boy!

El gusano del diablo recibió su nombre por ser el organismo multicelular que vive más metido en la tierra, a 1,3 kilómetros desde la superficie.
Puede sobrevivir a grandes presiones con unos 37 grados de calor, lo que le ganó el mote de Halicephalobus mephisto. Lo que ocurre es que la especie estuvo aislada de la atmósfera terrestre, dentro de un pozo de agua subterráneo, desde hace 4 mil años hasta su descubrimiento, en 2011.

Pero el Top 10 de las especies más raras descubiertas durante los últimos 12 meses no incluye sólo al reino animal, sino también al vegetal. Por ejemplo, los científicos botánicos dieron con una nueva y exquisita orquídea oriunda de Papúa Nueva Guinea, la Bulbophyllum nocturnum, que florece sólo de noche, una cualidad que la destaca de los otros 25 mil tipos de la misma especie.

La avispa parásita es el nuevo terror de las hormigas madrileñas, ya que los investigadores españoles la identificaron sólo en esa región hasta el momento.
Llamada Kollasmosoma, el insecto vuela a un centímetro del suelo en busca de una hormiga a la que le pueda insertar su huevo. Al encontrar a su víctima, la avista se lanza en picada y deposita su huevo en sólo una veintena de segundo. Al eclosionar, la larva se alimenta de la víctima de su madre.

El hongo “Bob Esponja” fue bautizado así porque se lo puede estrujar hasta que libere todo su aire interno sólo para después volver a su forma y tamaño original cuando se deja de ejercer presión. Este habitante de los bosques de la isla de Borneo, en Malasia, huele a frutas y no se le conocen amigos en forma de estrellas de mar.

La segunda especie vegetal dentro del conteo es la amapola de otoño de Nepal, una delicada flor que supo esconderse del ojo humano porque crece a una altura de entre 3.300 y 4.200 metros. La Meconopsis autumnalis es amarilla y florece sólo en otoño, aún a pesar de las recias lluvias monzónicas, de ahí su nombre.

El cienpiés gigante tiene ese nombre porque puede llegar a medir 16 centímetros y aunque su nombre científico es Crurifarcimen vagans, tiene el apodo de “salchicha de pierna errante”. Habita en las montañas de Tanzania, en África, donde es común verlo pasear sus 56 anillos de 1,5 de diámetro, cada uno con un set de dos patas.

A veces, a los cactus les gusta mudarse de lugar para encontrar mejores paisajes. Bueno, quizás no, pero los científicos descubrieron los restos de lo que podría ser una criatura prehistórica, que dataría de hace 500 millones de años.
El cactus caminante tenía unos 6 centímetros de largo, el cuerpo blando como de un gusano y 10 pares de espinas, según determinaron sus descubridores. Lejos de ser una planta, se trataría del antepasado de los artrópodos modernos, como los crustáceos o las arañas.

Para cerrar el conteo, los científicos de la Universidad Estatal de Arizona determinaron que le correspondía a la tarántula azul iridiscente peluda, o Pterinopelma sazimai. Esta belleza de ocho patas es oriunda de Brasil, y aunque no es la única de ese color, es la primera especie autóctona carioca en entrar al ranking.