Los inconvenientes de ser muy inteligente. ¿Los reconoces?

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Tal vez pienses que serías más feliz y tu vida sería más fácil y satisfactoria si fueras un poco más inteligente, pero difícilmente eso pasaría, ya que a veces serlo puede convertirse en una maldición. ¿Conoces los inconvenientes de ser muy inteligente? ¡Descubre algunos!
Los inconvenientes de ser muy inteligente. ¿Los reconoces?

Cuando alguien es muy inteligente, casi que de inmediato siente el peso de las expectativas de la gente, ya que al ser percibido como alguien brillante, los demás no esperan menos que la perfección en cada uno de sus actos.

La ciencia revela los principales inconvenientes de ser muy inteligente. Si lo eres, tal vez te identifiques. ¡Aquí vamos!
Puedes incomodar a otros al corregirlos

A nadie le gusta saber que está equivocado o que lo que dice es incorrecto, y si eres inteligente y sabes que la otra persona está cometiendo algún error, lo más normal para ti es corregirlo. Eso puede hacer que las personas se ofendan o incomoden, y pierdas algunos amigos.

Si ves que las personas se alejan y ya no hablan contigo, esta puede ser una razón.
Piensas antes de sentir

Las personas muy inteligentes y en especial las que son muy verbales pueden decir cómo se sienten, pero no encuentran en ello algo liberador.

Las personas que prefieren no hablar tanto, expresan lo que sienten gritando, golpeando, corriendo, bailando, saltando o pateando, pero al final, terminan sintiendo que todo está en su interior de todas formas, como si en realidad no hubieran sido capaces de expresarlo adecuadamente.

Los estudios sugieren que la alta inteligencia emocional compensa las bajas habilidades cognitivas, al menos en el lugar de trabajo.
No estás acostumbrado ni valoras suficientemente el esfuerzo y el trabajo duro

Especialmente si has sido muy inteligente desde niño, habrás descubierto que tienes una capacidad superior a la media y, por lo tanto, lo que otros hacen en un tiempo y con un esfuerzo determinado, tú sueles conseguirlo en la mitad de tiempo y sin prácticamente sudar.

El problema se presenta cuando se trata de tareas o conocimientos que requieren de más horas y dedicación, de trabajo duro, y tú todavía no te has acostumbrado a ello, pues no lo has necesitado. Es típico que las personas muy inteligentes tengan la sensación de que las cosas les saldrán fácilmente (y a la primera) de forma casi innata y que no tendrá que trabajar duro, por eso cuando llega el momento de hacerlo, simplemente no están acostumbrados.

Esto, además, se traduce en un cierto desprecio por esa gente que dedica mucho esfuerzo a lograr un objetivo, porque… ellos consideran que posiblemente lo hubieran conseguido en la mitad de tiempo, aunque más tarde puedan descubrir que no es cierto. El esfuerzo no les es algo conocido, por lo tanto no lo valoran como se debería y tener que aplicarlo puede resultarles bastante frustrante.
Ser inteligente no te hará tomar las mejores decisiones

Ser súper inteligente no te asegura tomar las decisiones más sabias, en muchos casos puedes elegir las peores, ya que generalmente las personas con alto coeficiente intelectual pasan por alto sus propios defectos, incluso cuando son capaces de identificar los de los demás.

Para tomar buenas decisiones, es importante actuar con sabiduría, esto quiere decir; de manera imparcial
Todos esperan que seas el mejor en todo

Nadie espera que hables de tus inseguridades y tus debilidades; todos esperan que seas el mejor, sin importar nada más. Tú tienes las soluciones a todos los problemas, tú lo sabes todo.

El miedo que genera fallar a estas expectativas logra algunas veces que se dejen de tomar riesgos por el miedo que genera perder.
Mayor ansiedad a lo largo del día

La mayor parte de las preocupaciones que tienen las personas inteligentes son mundanas, pero es posible que piensen en ellas mucho más que otras personas y de manera más profunda.

Entre más elocuente seas, más dado eres a verbalizar tus ansiedades y a analizarlas en tu cabeza.
Sientes que “no sabes nada”

El hecho de ser muy inteligente implica que tienes conocimiento de muchas cosas, pero también que eres perfectamente consciente -posiblemente demasiado- de que todavía te falta mucho por aprender. De algún modo, “sólo sabes que no sabes nada”, porque siempre te quedará algo por descubrir y todo despierta tu curiosidad.

Así que, si te sientes un “ignorante”, a pesar de saber muchas cosas, quizá es porque eres alguien realmente inteligente.

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