EL VERDADERO MENSAJE MAYA

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La verificación del legado maya le da credibilidad a su información sobre estos tiempos

Los mayas demostraron tener credenciales más que suficientes para dar total credibilidad a su información sobre nuestros tiempos. Verificamos la exactitud de su legado científico, sus extraordinarias matemáticas, su impecable astronomía y examinamos los instrumentos increíblemente precisos –a pesar de su asombrosa sencillez– con los cuales registraron sistemáticamente los movimientos concatenados de la Tierra, el Sol, la Luna, los planetas y las constelaciones. Evidencia científica –encontrada en los hielos de la Antártida– nos permitió verificar su información sobre la existencia de un Gran Ciclo Cósmico y su relación con pulsos periódicos de energía del Centro de la Galaxia; los cuales han inducido incrementos en la irradiación solar que han ocasionado destrucciones sucesivas del orden desarrollado sobre la Tierra. Verificamos también la relación que ellos encontraron del Gran Ciclo con las constelaciones –a través de la Precesión de los Equinoccios– cuyas distintas influencias energéticas provocan los cambios de Era y estados de ser, puntos de vista, atributos y características predominantes en el hombre.

Entendimos como, gracias a las comprensiones obtenidas, diseñaron una serie de calendarios y un zodíaco con los cuales ajustaron su vida al Universo. Verificaron que la realidad tiene un orden inherente, que existe un Plan Supremo el cual genera –en sincronía con el Universo entero– una secuencia de eventos y de movimientos cíclicos de los astros para inducir cambios de estado en nuestro interior. Su propósito es potenciar la evolución de nuestra consciencia y garantizar nuestra iluminación. De las certezas que encontraron sobre la unidad y la conexión entre todo lo que existe, y las sincronicidades entre todo lo que sucede, surgió su filosofía. Su comprensión de que aún lo inaceptable es perfecto, puesto que potencia el perfeccionamiento del ser humano, porque también es necesario experimentar la desarmonía para comprender la importancia de evitar las conductas y creencias que la generan.

Ahora sabemos que todo ese conocimiento fue el fundamento de sus profecías de crisis y cambio para nuestros tiempos y de su advertencia sobre la llegada del corto período de intensa transformación que llamaron “El Tiempo del No-–Tiempo”. Período éste que podríamos identificar y precisar de varias maneras: porque tiene lugar al finalizar su Cuenta Larga; porque coincide con un tránsito de Venus frente al Sol y con un incremento súbito en su irradiación; porque simultáneamente ocurren Eventos de Destino planetario ocasionados por la naturaleza y porque muchas circunstancias confluyen para generar un cambio rápido y profundo del orden existente. Ese cambio es el resultado de una gran transformación que está ocurriendo en la consciencia de millones de seres humanos; transformación interior en cada uno de nosotros que tiene la potencia para manifestar la Nueva Era de luz que ellos anunciaron. Y, como veremos, el Universo entero está colaborando para que esto suceda.

La información está generando profundos cambios en nuestra consciencia

Tal y como ocurrió con la aparición de la imprenta –que inició una divulgación sin precedentes del conocimiento e impulsó el paso del geocentrismo (la Tierra como centro del Universo) al heliocentrismo (el Sol como centro del Universo) y generó el fin de la oscuridad de la Edad Media y la llegada del renacimiento– la internet está gestando la consolidación del banco de la memoria colectiva de la humanidad, permitiéndonos el acceso sin restricciones, libre e instantáneo, a millones de publicaciones con las investigaciones de millones de personas en todos los campos del conocimiento. Información que amplía nuestra consciencia, está pasando del dominio individual al dominio público, catalizando la transformación de millones de personas.

La información encontrada por la comunidad científica sobre el mundo subatómico, también está generando una profunda revaluación sobre cómo funciona la realidad: De una visión determinista –sin libre albedrío– en la que siempre se podían saber exactamente los efectos de toda causa, pasamos a una visión cuántica –que posibilita el libre albedrío– en la cual sólo se pueden establecer las probabilidades de lo que puede suceder; y siempre cabe la posibilidad de una sorpresa. Además, la física estaba basada en la premisa de que los fenómenos de la naturaleza y la manera cómo funciona la realidad no tenían ninguna relación o correspondencia con lo que pensaran los hombres. Eran piezas separadas e independientes; lo verdadero era objetivo, medible y sólido; lo demás era subjetivo, creencias sin importancia. Sin embargo, para sorpresa de todos, se comprobó sin lugar a dudas que la consciencia afecta la realidad y lo que sucede. Distintas maneras de pensar generan diferentes resultados, diferentes comportamientos del mundo físico. Increíblemente, la física se está viendo obligada a acercarse nuevamente a la filosofía, de la cual se separó hace cientos de años. Esto nos ha permitido confirmar que creamos nuestra propia realidad dependiendo del nivel de información y de las creencias que tengamos instaladas en la mente. Atraemos por sincronicidad a las personas y los eventos que necesitamos para aprender, y todo esto sucede para que comprendamos lo que realmente significa el Amor. Sucede para que comprendamos que, al actuar basados en sus características esenciales (la neutralidad, el respeto, la tolerancia y la flexibilidad), encontraremos la felicidad. De pensar que éramos ¨máquinas¨ perfectas, totalmente desconectados los unos de los otros, esta nueva información sobre el mundo subatómico nos ha llevado a comprender cómo la humanidad tiene una mente colectiva, resultante de la conexión –a la velocidad del pensamiento– de todas nuestras mentes individuales. Cómo se establecen las sincronicidades de aprendizaje, las conexiones mágicas y las relaciones entre unos y otros. De esta manera, la mente colectiva une a los que no tienen información con los que sí la tienen, esto permite que los primeros aprendan y mientras los segundos prueban su neutralidad y su tolerancia. Los mayas quienes sabían lo conectados y unidos que estamos, lo expresaban y lo reforzaban de manera consciente con su saludo diario: ¨Yo soy otro tu¨, y su respuesta: ¨Tu eres otro yo¨.

Toda esta información ha hecho que veamos la realidad más dúctil, más mágica… Las posibilidades de cambio son ahora insospechadas. Se está manifestando –de manera aún incipiente– una espiritualidad innovadora que sintetiza las mas altas intenciones e ideales de todas las religiones. Cada vez vemos más claro que el gran cambio interior se basa en dos premisas: La primera es, que debemos evitar los pensamientos negativos, puesto que ahora sabemos que atraemos lo que pensamos; La segunda es, que debemos dejar de ser víctimas para asumir la responsabilidad sobre lo que ocurre en nuestra vida, puesto que solo así –comprendiendo que somos nosotros quienes creamos nuestra realidad– podemos transformarla.

Las nuevas tecnologías también impulsan la transformación de la consciencia

Innovaciones tecnológicas –telescopios y satélites en órbita, viajes espaciales, escáneres, microscopios, aceleradores de partículas– han ampliado el rango de nuestra percepción hacia lo macro y hacia lo micro y, por ende, de nuestra consciencia. Las comunicaciones y el internet están borrando las fronteras entre los países; han hecho posible la interconexión instantánea, el trabajo en grupos multinacionales y la globalización que están haciendo obsoletas las nacionalidades y nos están acercando cada vez más a la aparición del hombre planetario.

La información, la tecnología y la interacción entre la gente generan profundos cambios de consciencia

La tecnología y la información están impulsando cambios sustanciales en nuestra consciencia; generando una nueva manera de pensar, nuevos valores y prioridades en conflicto con los tradicionales. Cambios que nos están forzando a tomar consciencia de que todos los sistemas que integran nuestra sociedad son tan fuertes como el más débil de sus eslabones. Esta comprensión está interconectando las responsabilidades que todos tenemos sobre el bienestar colectivo, uniéndonos y haciéndonos más coherentes e íntegros. Nuestro planeta se ha convertido en una gran aldea.

La cantidad de gente es otra de las variables que impulsan nuestro cambio interior, puesto que –aunada a la mayor libertad individual en todo el planeta– permite una mayor interacción que pone a prueba los sistemas de creencias, genera conflicto y resultados equivocados que –al buscar corregirlos– impulsan la evolución de la consciencia. La ventana de transición ya está abierta; hay muchos factores que impulsan una revaluación de lo establecido y un cambio acelerado en nuestra consciencia. Ahora, cabría preguntarnos: ¿Podemos establecer la fecha exacta del momento en que termina ese intervalo de profundo cambio? ¿Habremos alcanzado ya la masa crítica necesaria de seres humanos autotransformados para instaurar el nuevo orden que profetizaran los mayas? ¿Acaso, existe algún otro factor –no contemplado hasta ahora– que genere un cambio masivo, sin provocar situaciones de muerte y destrucción?

Experimentamos un período de cambio rápido e intenso, pero su propósito aún no se ha cumplido

Una inscripción en Tortuguero, Tabasco, señala el 13.0.0.0.0 como la fecha en que termina la Cuenta Larga. Día que también referenciaron en el calendario Tzol’Kin” como “4 Ahaw“ y en el calendario solar “Haab” como “3 K’an K’in”. Fecha ésta que, en nuestro calendario, corresponde al 21 de diciembre del 2012. La estela dice que ese día habrán de ascender al mundo del hombre –desde su hogar en el inframundo– los “B’olon Ti K’uh”, los “Nueve de Dios” (divinidades encargadas de generar los Eventos de Destino con los que el hombre aprende y evoluciona). Esto podría interpretarse de dos maneras: La primera, sería que en ese día termina “El Tiempo del No-–Tiempo” –el momento evolutivo de cambio rápido e intenso en el punto intermedio del Gran Ciclo Cósmico– y que estas divinidades ya habrían cumplido con su propósito de impulsar la evolución de la humanidad. Querría decir entonces, que ya tendrían que haber ocurrido profundos cambios en el interior de miles de millones de hombres; los suficientes para generar una transformación colectiva y un nuevo orden sobre la Tierra. Esta opción parece bastante improbable, puesto que –para generar un cambio masivo en los dos años que restan antes del 2012– tendrían que sobrevenir una cascada de situaciones tremendamente difíciles; de amenaza o de muerte a gran escala, que impulsaran un cambio en la consciencia de mucha gente. Este cambio masivo bien podría ocurrir, de aparecer “Eko Kan”, el cometa profetizado por los mayas –que la Biblia llama Ajenjo– el cual podría convertirse en un catalizador de grandes cambios, si por su tamaño y dirección amenazara con impactar la Tierra generando un pánico colectivo.

Otro Evento de Destino planetario bastante más probable, podría ser ocasionado por las decisiones equivocadas de nuestros líderes ante el problema aún no resuelto entre Israel y Palestina, que desataran una tercera guerra mundial. Problema éste, que ya generó el primer Evento de Destino planetario de nuestros tiempos con la destrucción de las torres gemelas en Nueva York. Esta probabilidad –descrita por San Juan en el Apocalipsis– involucraría al menos a Siria e Irán (Gog y Magog) que –aliados con el oso ruso (Rosh)– se enfrentarían a Israel y a los Estados Unidos, cuyas tropas ya se encuentran en Irak. Esto ciertamente podría generar los cambios profetizados, pero –por fuerza– nos llevaría a la segunda manera en que podemos interpretar el ascenso de los ¨B’olon Ti K’uh¨, la cual implicaría que “El Tiempo del No-–Tiempo” realmente no termina, sino que comienza en el 2012, puesto que una guerra como esa podría durar varios años. Sin embargo, este escenario conllevaría aceptar la destrucción de las dos terceras partes de la humanidad, como la Biblia dice habrá de suceder. Es decir, algo menos del nivel de destrucción que habría ocasionado el diluvio universal. Sin embargo, esto no corresponde a un momento como el actual, en el cual la naturaleza y el planeta potencian un salto evolutivo para la consciencia de toda la humanidad.

Estamos comenzando a experimentar cambios físicos fundamentales capaces de provocar una ampliación en el rango de nuestra percepción y del estado de ser en el que nos relacionamos los unos con los otros y con el planeta. Esto comenzará a revelar una realidad, hasta ahora no visible, lo cual puede generar un cambio muy rápido y dramático en la manera como nos relacionamos y como funciona nuestra sociedad.

Comenzamos a experimentar los efectos del aumento en la frecuencia residente del planeta

Desde 1992, viene registrándose un aumento en la actividad del Sol. Como consecuencia, el Sistema Solar ha recibido una inusual cantidad de energía que ha producido dramáticos cambios climáticos y electromagnéticos en todos los planetas. En la Tierra, este incremento de energía, además de producir un evidente cambio climático, ha mantenido sobrecargada eléctricamente la capa exterior de la atmósfera –a la que llamamos ionosfera– la cual absorbe la mayor parte de la energía ultravioleta irradiada por el Sol. Este incremento en la cantidad de energía acumulada aumentó la tensión eléctrica que normalmente ha existido entre la ionosfera y la corteza terrestre. Tensión que siempre se ha descargado a través de un flujo vertical y constante de energía, generado por miles de rayos y centellas (50 x segundo) los cuales caen a tierra a través de 1.200 tormentas eléctricas que ocurren simultáneamente alrededor del planeta. A raíz de este incremento en la irradiación solar y en la energía acumulada en la ionosfera, los rayos y las tormentas eléctricas se incrementaron a casi el doble (100 rayos x segundo y aproximadamente 2.000 tormentas eléctricas) lo cual, como veremos, está comenzando a producir importantes cambios físicos y síquicos en toda la humanidad.

http://www.newton.dep.anl.gov/askasci/wea00/wea00239.htm

Esta capa exterior esférica, ubicada a 100 km de altura alrededor del planeta, actúa como una superficie reflejante que conforma –conjuntamente con la esfera de la corteza terrestre– una cavidad cerrada que contiene a la atmósfera. La actividad eléctrica en el interior de esa cavidad –generada por la descarga continua de rayos– produce un latido regular que es como el ¨pulso¨ del planeta. Todos los seres que convivimos en esa cavidad estábamos acostumbrados a ese latido regular –que durante los últimos 2.000 años había pulsado a un ritmo constante de 8 oscilaciones por segundo– al cual se habían ajustado nuestros patrones de crecimiento y todos nuestros procesos biológicos. Esta pulsación de baja frecuencia vibratoria y muy larga longitud de onda, es la frecuencia fundamental de oscilación residente en la atmósfera terrestre que los científicos llaman frecuencia de resonancia Schumann. Es una frecuencia de resonancia por dos razones: La primera, se debe a que la forma de cavidad cerrada obliga a las ondas a adoptar una forma esférica estacionaria, que envuelve la Tierra y mantiene la posición en que oscila, de manera constante. La segunda, se debe a que las ondas esféricas estacionarias generadas, se ordenan de manera natural en una escala de frecuencias vibratorias resonantes; las cuales guardan una relación armónica entre sí, de manera semejante a las cuerdas de una guitarra. Las otras frecuencias son ¨filtradas¨ y excluidas por la forma y las dimensiones físicas de esta cavidad, lo que conforma un sistema de 7 ondas esféricas escalares resonantes. Algo similar a lo que sucede en el interior del átomo, donde los electrones se mantienen girando, sin perder su energía, al ubicarse ordenadamente en órbitas fijas a distancias armónicas y escalares del núcleo. Estas ondas estacionarias se ajustan a 7 frecuencias básicas (5, 8, 13, 21, 34, 55 y 89 oscilaciones por segundo) que guardan entre sí una relación escalar, armónica y divina, porque forman parte de la Progresión Matemática Sagrada (0,1,1,3,5,8,13, 21,34…) estudiada por Fibonacci, la cual ordena todos los ciclos y sincronías de la naturaleza y –en combinación con la Proporción Geométrica Aurea– ordena todas las formas generadas en el Universo. Quiere decir entonces, que la cavidad entre la ionosfera y la tierra, contiene 7 ondas estacionarias que oscilan a 7 frecuencias vibratorias resonantes distintas; 7 diferentes estados de Ser, uno de los cuales es el estado que mantiene habitualmente, por lo cual se le llama frecuencia de resonancia fundamental o predominante del sistema. Frecuencia que, hasta 1999, era de 8 oscilaciones por segundo.

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