Ousmane Dembélé: un rebelde suelto en Barcelona

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El combinado catalán disfrutará de uno de los talentos más especiales del planeta.

Barcelona pudo haber pagado 10 veces menos por Ousmane Dembélé, pero ese dato habla pura y exclusivamente de la incapacidad de su dirigencia, de las peores que se han visto en los últimos años. El coste del francés podría quedar atrás si logra desplegar sus condiciones en el Camp Nou, donde encontrará un clima ideal.

unto a Lionel Messi y Luis Suárez, el ex Borussia Dortmund podrá consolidarse como un futbolista total, y talento no le falta. Capaz de moverse por todo el frente de ataque, su crecimiento desde que salió del Rennes fue meteórico, y junto a Kylian Mbappé y Thomas Lemar sobresale como uno de los motivos que ilusionan a Francia de cara a Rusia 2018.

Pies en la Tierra, proyección en el aire

Apenas una temporada en la Ligue 1 fue suficiente para que los principales equipos del viejo continente posen sus ojos sobre Dembélé. Luego de una campaña en el segundo equipo del Rennes, el extremo debutó en Primera, y en menos de dos años logró establecerse como uno de los jóvenes más prometedores del fútbol mundial.

Su experiencia durante la campaña 2015-16 le permitió adquirir roce, y en lugar de apostar por un pase al Barcelona o al Real Madrid, pendientes de su progresión, supo elegir al Borussia Dortmund para tener minutos de juego y seguir creciendo como jugador.

Internacional con Francia desde 2016, es parte de una camada que mantiene esperanzados a ‘Les Bleus’, combinado que apostó por darle protagonismo a juveniles para facilitar su adaptación y para llenar el hueco que dejó el escándalo de Karim Benzema.

Tuchel potenció su abanico de herramientas

Desde que llegó a Dortmund, Dembélé conformó una sociedad perfecta junto a Pierre-Emerick Aubameyang. La química con el gabonés fue mérito de Thomas Tuchel, quien evitó encasillar al francés contra una banda.

Durante el ciclo del entrenador, supo jugar por ambos costados, y la mayor parte del tiempo tuvo la libertad para llegar a posiciones de finalización desde el centro. Motivado por su técnico, con el tiempo logró dejar atrás el vicio de conducir en exceso y se transformó en un excelente asistidor.

Si bien todavía debe mejorar en los últimos metros, con apenas 20 años ya se destaca como el mejor futbolista ambidiestro del planeta, cualidad que lo diferencia del resto de los jóvenes.

Sin referencia ni perfil, puro desequilibrio

El dominio de ambas piernas para conducir y para rematar hacen de Dembélé un atacante letal. Aprovecha esa ventaja para ser revulsivo en velocidad, y logra desestabilizar rivales con una facilidad digna de los mejores gambeteadores.

Para Ernesto Valverde, su llegada podría ser clave. En un circuito de juego que cada día se nota más espeso, Barcelona necesitaba aire para Messi, quien durante los últimos años cargó con toda la responsabilidad del fútbol culé.

Como válvula de seguridad, el 10 blaugrana encontrará en Dembélé una opción más que interesante para sostener o cambiar el ritmo de los ataques. Luego del entendimiento que mostró con Aubameyang, el galo volverá a contar con Suárez como un faro a la hora de levantar la cabeza y decidir el último pase.

Solo necesitará tiempo

Como sucede habitualmente en los clubes más poderosos, la única contra del arribo de Dembélé será la ansiedad que tiene el entorno para verlo distinguirse, provocada en este caso por el extraordinario presente del Real Madrid.

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