La Conspiración “Hugo Chávez”

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Parece que el siglo XX queda ya muy lejos. La crisis financiera, la profecía Maya, el 2012, el 11S, el meteorito de Rusia, el terremoto de Japón, la dimisión del Papa… muchas cosas han ocurrido en los últimos años y, como es lógico, han centrado nuestra total atención; sin embargo, muchos oscuros resquicios del Siglo XX se repiten día tras día y  hora tras hora, sin que nos demos cuenta de que esos mismos patrones continúan en activo y gozando de una inmejorable salud. Hoy, este articulo es un articulo triste. Esta impregnado de una tristeza que, aunque lo intento, no puedo desprenderme de ella, y es que acabamos de presenciar otro asesinato político disfrazado de muerte natural. Hay ciertas cosas que no han cambiado, en las que no hemos avanzado y se mantienen igual e incluso, evolucionan, se vuelven mas sutiles, mas perfectas. Me estoy refiriendo al Terrorismo de Estado.

Desde el final de la II Guerra Mundial no se han escatimado esfuerzos a la hora de demonizar el régimen nazi a pesar de que las políticas de algunos países (en concreto uno que campea por el mundo como adalid de la libertad y la democracia) es un copy-paste de las que en su día usaba la Alemania Nazi. Me estoy refiriendo a una ordenanza que el Tercer Reich firmo el 7 de diciembre de 1941 llamada “Decreto Noche y Niebla”. En el, se legitimaba la eliminación física de todos aquellos opositores al régimen nazi. En 1956, apenas 15 años después de la firma del decreto noche y niebla nazi, el FBI de Estados Unidos inaugura su programa de Contraintelgencia (COINTELPRO), en el que se decía, textualmente, que su proposito era el de: “neutralizar” a los disidentes de la política de EE.UU. Siguiendo los postulados de Cointelpro, tanto el FBI como la CIAasesinaron, dentro de sus fronteras, a personajes como John F. KennedyRobert KennedyMalcolm XMartin Luther KingAnna Mae AquashFred Hampton… y no solo se limitó a la limpieza política puertas adentro. Luego de Cointelpro vendrían otras operaciones del servicio de inteligencia estadounidense fuera de sus fronteras para garantizarse la total hegemonía mundial y el completo sometimiento de los todos países del planeta a los dictados del capitalismo mundial. Así se organizaron operaciones clandestinas en África, en  Europa y en especial en Sudamérica. La Operación Gladio en Europa asesino a Aldo Moro en Italia en la década de los 70 y a Olof Palme en Suecia en los 80, a Grigoris Lambrakis en Grecia en los años 60, al líder congoleño Lumumba y el mozanbiqueño Eduardo Mondlane en los años 60…

La Operación Cóndor en Sudamérica fue aún mucho peor.  Asesinó al general Chileno Carlos Prats y a su esposa, a Joao Goulart, a Orlando Letelier, a Salvador Allende.. todo ello con la ayuda de Francia y de Juan Domingo Perón sirviéndose de Panamá como centro de operaciones.

Por aquel entonces, los métodos de la CIA eran más arcaicos y menos sutiles. Un oportuno asesino solitario,  un loco fanático o alguna clase de grupo terrorista eran los responsables de la “tragedia”. Mas tarde, los ataques al corazón, las sobredosis o los suicidios se convirtieron en un clásico a la hora de eliminar a los enemigos del Estado. Como he dicho, las técnicas se van depurando y todo se va volviendo mas sofisticado. Ya no se usa la intimidación nuclear para coaccionar al gobierno de turno de un país…  con un pequeño aviso en forma de temblor terrestre producido por el HAARP es suficiente; de igual manera que hoy ya no se necesita la figura del loco asesino solitario para cometer un crimen de Estado, basta con servirse de una enfermedad para ejecutar al enemigo.  Y esto no me lo he inventado yo, lleva años en la palestra y se llama “Bioterrorismo”. O, en este caso, habría que llamarlo “Bioterrorismo de Estado

En 2011 Hugo Chávez alertaba en un mitin sobre los extraños casos de cáncer que se estaban sucediendo entre los mandatarios de Sudamérica incómodos para los intereses industriales de EE.UU. en la zona. En aquella época,  aquellas declaraciones que reproducimos en el vídeo que sigue,  pasaron totalmente desapercibidas para los medios de comunicación. Anteayer, se dio la triste noticia de que Hugo Chávez había muerto después de su larga lucha contra un cáncer de pelvis.

Minutos antes del anuncio oficial de la muerte de Chávez, el vicepresidente venezolano Nicolás Maduroconvocó una rueda de presa  en la que afirmó tener pruebas suficientes para sospechar que se le hubiese inoculado al expresidente algún tipo de cáncer que habría acabado por terminar con su vida. Lo que Nicolás Maduro esta afirmando, por definición, es que estamos ante un caso de ASESINATO. De hecho, se abrirá una investigación científica al respecto y ya se expulso del país a dos agregados diplomáticos estadounidenses por estar supuestamente involucrados en el complot contra el presidente.

Pocas horas después de las declaraciones de Maduro, desde Washington, el portavoz del Departamento de Estado, Patrick Ventrell comparecía deciendo:  “la acusacion de que Estados Unidos estuvo involucrado de alguna manera en la causa de la enfermedad de Hugo Chávez es absurda y la rechazamos completamente”; calificando la afirmación sobre la presunta participación de la CIA como “falaz en inapropiada”.

Mientras, varios oncólogos de todo el mundo levantaron la voz en grito tachando al vicepresidente Maduro cuanto menos de loco, afirmando que no es posible inocular cáncer en un ser humano. He leído declaraciones, como la  del doctor Adrian Hannois de la Comisión Directiva de la Asociación Argentina de Oncología Clínica en la que dice, textualmente: “… la teoría no tiene fundamento científico.  Desde el punto de vista medico, no se puede inocular el cáncer”; o la de Gino Venegas, oncólogo de la Liga Peruana de Lucha contra el Cáncer, quien dice que inocular el cáncer es “imposible” y que dicha afirmación “…solo forma leyendas urbanas o teorías de conspiración”.

Estos psuedo-medicos o son abierta y simplemente incompetentes o, respondiendo a los intereses de quienes llenan sus bolsillos, están mintiendo a la opinión publica descarada y premeditadamente. Desde mi punto de vista abogo por la primera opción,  por el desconocimiento y el dogmatismo que se me mueve dentro de los círculos científicos mundiales donde los “especialistas” se limitan a recitar, una y otra vez, los textos y axiomas “ lógicos” para escapar de cualquier clase de polémica…  ocurre lo mismo con mi disciplina, la Historia, donde todo aquello se le mueva fuera de la tesis “oficialistas” es tachado, cuanto menos, de pura majadería.

Y es que la verdad es que el cáncer se puede inocular y, por ende,  provocar dicha enfermedad en seres humanos. Y no lo digo yo, me remito a las palabras de Maurice Hillman, el más importante microbiologo de la historia. En los estudios que Hillman llevo a cabo para los laboratorios Merck, descubrió que el SV40 (virus del simio 40) en un virus de ADN que tiene el suficiente potencial como para causar el cáncer en humanos. Si bien hasta el momento no esta “demostrado oficialmente” que el SV40 cause cáncer,  sí se detectan grandes cantidades de este tipo de virus en los tejidos tumorales. Lo que hace este virus, y me remito literalmente a wikipedia para explicarlo es:

 

“Se cree que el SV40 suprime las propiedades transcripcionales del ‘p53’ supresor de tumores en humanos, a través del T-antigeno SV40 grande y del T-antigeno SV40 pequeño. ‘p53’ es el responsable de iniciar la muerte celular [apoptosis], o la detención del ciclo celular cuando una célula es dañada. Un gen mutado ‘p53’ puede contribuir a la proliferación celular descontrolada, lo que derivaría en un tumor.”

 

Es decir, si el VIRUS SV40 es capaz de alterar el funcionamiento de nuestro gen represor tumoral (el p53), es entonces capaz de causar cáncer en un ser humano al anular la capacidad de dicho gen de controlar el ciclo celular. Y, al tratarse de un VIRUS, es decir, un agente infeccioso externo al organismo que lo alberga, puede ser contagiado o inoculado por múltiples vías: inhalación, ingestión, contacto por fluidos, inyecciones… cualquier pequeña vía que de paso al torrente sanguíneo es digna de ser considerada como potencialmente peligrosa y capacitada para el contagio.

Y todo esto no es una teoría, el doctor Maurice Hillman  llega a admitir abiertamente que en los laboratorios Merck produjeron vacunas contaminadas con leucemia y VIRUS del cáncer (SV40) en los años 70 y 80. En una entrevista censurada por los medios, grabada  en los años 70 llega incluso a bromear diciendo que podrían haber ayudado a los Estados Unidos a ganar las olimpiadas de 1980, ya que los atletas rusos estarían “llenos de tumores”, lo que demuestra que sabían de sobra que algunas vacunas causaban cáncer en humanos y a pesar de ello las comercializaron. A la pregunta de por qué todo esto no salio en la prensa, Hillman se limita a contestar: “… es un asunto científico para dentro de la comunidad científica”.

Aquel vídeo con sus impactantes declaraciones fue recogido años mas tarde en el documental “In lies we trust: The CIA, Hollywood and Bioterrorism”. Aquí os dejo el video para que podías escuchar (o leer) las palabras de este bacteroilogo:

A esto hay que unirle las palabras del escritor guatemalteco, Persi Francisco Alvarado, quien trabajó durante veinte años en la inteligencia cubana en EE.UU. y que publicó en el portal Rebelión que conocía la implantación de cáncer como arma de la CIA.

Todo esto apunta a que la teoría que algunos médicos han descartado acerca de la posible conspiración para asesinar a Chávez ‘enfermandolo’ con cáncer puede ser totalmente cierta. Desde MD, esperamos ansiosos comprobar a que conclusiones llega la comisión científica de investigación de Venezuela. Y es que, como denunciaba Chavez en el vídeo anterior, parece que una epidemia cancerosa se ha extendido entre los dirigentes Sudamericanos que son molestos para con los intereses político-económicos de EE.UU. Primero fue Fidel Castro (que tiene en su haber la nada desdeñable cifra de 638 intentos de asesinato), que parece que su enfermedad tan largamente silenciada sea producto de un cáncer de colon. Luego vendrían otros como Fernando Lugo, el presidente de Paraguay que se vio afectado por un cáncer  en 2010; Dilma Rousseff presidenta de Brasil que sufrió un cáncer en 2009; Cristina Fernández Kirchner, presidenta de Argentina, que tuvo un amago de cáncer en 2011. ¿Podemos confiar en que todo se debe a una simple concatenación de acontecimientos derivados del azar? ¿O existe algo mas turbio de fondo?

Como decía al principio del articulo los medios para asesinar a los disidentes de las políticas económicas de EE.UU. y su neocolonialismo se están volviendo mas sutiles y sofisticadas. Jim Garrison, el fiscal del distrito de Nueva Orleans que reabrió el caso del asesinato de John F. Kennedy se preguntaba al final del juicio contra Clay Shaw “¿Cuantos asesinatos políticos disfrazados de ataques al corazón, suicidios, CÁNCER o sobredosis nos quedan por ver?” Esa misma pregunta me hago yo ahora mismo después de lo acontecido hace dos días. Es por eso que este articulo que ahora termino esta cargado de esa tristeza a la que hacia referencia al comienzo del mismo… al igual que Jim Garrison aun no se cuantos crímenes políticos más en nombre de la “libertad” o la “democracia” me quedan por ver.

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